jueves, 4 de diciembre de 2008

Marc Chagall, mi felicidad y una cabra violinista (II)

Retomando ideas, recuerdo a esa protagonista de una película que vi al menos cinco veces. Hablando sobre La Mariee (del querido Chagall) afirma ella, con la sonrisa más radiante que quisiera uno tener al lado, que la felicidad debía sentirse así... una novia, y una cabra violinista flotando en un fondo azul. Y concuerdo con ella.
Me reconocí en sus palabras, conocí a Chagall y a sus fondos de estridentes colores y de caballos flotando. Observé La Mariee unas cuantas veces ya y la idea me revuelve entera. Claro que no creo que la felicidad en sí se base o asocie a un solo concepto, es otra de las tantas ¿cosas? tan relativas... que sería inútil encasillarla. Mi felicidad puede ser tan relativa como la de cualquiera, además, no soy plenamente capaz de definirla, sin embargo veo a la cabra violinista y a esa novia y deseo vivir esa mezcla de surrealismo y qué-se-yo-qué-otras-cosas; me emociona y me conmueve. Marc Chagall y estos dos protagonistas me enamoraron. Es raro. Raro, sí. Pero reconfortante.

4 comentarios:

  1. Nunca he visto esa película.
    igual sigo insistiendo; vos tenés que ver Amelie. Ya vas a verla conmigo, es genial Sara, es genial.
    Me gusta que estes subiendo entradas! Tenés taanto por qué escribir. y lo mejor de todo? Aun te queda tanto por vivir (escribir)! :)

    ResponderEliminar
  2. yo tambien recuerdo, con mucho agrado esa pelicula, es de mis favoritas, y cada que tengo ocacion la veo y una sonrrisa aparece cuando escucho la frace de "surrealista pero bonito" me recuerda a la Mariee

    ResponderEliminar
  3. pera con el jad!!!!!!!!!!!!!!

    ResponderEliminar