Así comí dos puteadas.
Una por mi madre.
Otra por mí. (O por él y la conversación telefónica)
Me jodí.
Hay, definitivamente, algo mágico en estos días. Quisiera descubrir ahora si debo atribuir esa magia a mi siesta de sahumerio, a Miles Davis y a Peterson, a mi lápiz o al estar sola. Sin atadura alguna.
Me molestan tantas cosas hoy.
Podría describir hasta cómo fui durmiéndome sumida en humo fino. Buscándole la vuelta al olor a Tilo.
O cómo me costaron los ejercicios en la barra...
Y las páginas del libro amarillo están ahí, duermen desarmadas todavía en mi cama.
Es que aún no me animo a despertarlas...
La magia de estar solo es maravillosa, y de ahí se desprenden millones de cosas que hacen mejorar el día.
ResponderEliminar(Aunque siempre está bueno hacer un cuadro de la muerte con compañía , no? )
Quererte muchísimo
guau.
ResponderEliminarme tas sorprendiendo mucho... :)